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Playlist: relatosx

Compiled By: lupen burinot

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Fuí a avisar a Fernando, que estaba recién desayunado y se ponía a estudiar ya, me miró con cara de desagrado, entiendo que no le apeteciese ir a casa de la bruja ahora, pero seguro que tardaba poco en arreglarlo o se daba por vencido rapidamente. Se vistió con su chandal y una camiseta y se fué a la puerta de la vecina, yo le escuché llamar a su timbre y cerrar luego la puerta de casa.

Me asomé a la ventana del salón apra ver la de su cocina y descubrí como en diez minutos la mujer habia cambiado totalmente. Desde que acabamos de hablar en la puerta de casa, le había dado tiempo a peinarse, pintarse la raya en el ojo, cambiar la bata por una camiseta de publicidad, bastante justita y ponerse unas mallas de deporte, unos leggins. La camiseta le apretaba sus enormes tetas, parecia que las costuras iban a reventar, porque se dibujaba perfectamente el contorno de los senos y por la tela se acertaba a ver dos bultos en forma de moneda que apretaban contra el estampado de publicidad, algo más grueso que el resto de la tela pero que sugería unos pezones grandes y bien duritos ya. Me quedé atónita, soy mujer y se que eso es provocar a un hombre, lo utilizo con mi marido a veces y se que ella lo estaba utilizando con Fernando ahora. De hecho me sentí un poco indignada, no quería que la bruja del 71 intentase algo con mi hijo... pero por otro lado... recordando la charla con Fernando, sabía que el necesitaba desahogarse rapidamente, si no acabaría por crearse un trauma con las mujeres que le impediría relacionarse saludablemente con ellas. No sin cierto recelo, pense que mi hijo ya era un adulto y que el sabría que hacer con su vida, pero que utilizase preservativo, no conocía de nada ala vecina, ¿y si estaba sucia? ¿infectada por alguna enfermedad sexual? Me hice la loca, o quería volver a asomarme a la ventana, nunca querría ver a mi hijo perdiendo la virgindad, me parecía una idea repulsiva.

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Repulsiva. Repulsiva. Repulsiva. Bueno, quizás no pasase nada, quizás mi hijo volvería a perder el valor en cualquier momento y no pasase nada. Vamos, que si pasaba daba igual ¿no?, no me tendría que importar... pero ahora que lo pienso... Ojalá mi hijo lo hiciese bien ¿no? Osea, puesto a hacerlo, que sea el mejor amante del mundo, que tenga un pollón descomunal y que deje a la vecina satisfecha, como dejan a las mujeres de los vídeos que a veces veo... ¡Un momento! ¿Qué acabo de pensar? Acabo de imaginar a mi propio hijo satisfaciendo a una mujer ¿Qué me pasa? Es mi hijo, joder, no es cualquiera; deja de pensar eso Martina por favor.

Me empecé a turbar con mis propios pensamientos asique decidió olvidarme del tema, hacer cosas en casa y callar la mente ocupandola en algo. Dios, hasta una arcada subió por mi estomago al recordar lo que habñia pensado hace unos instantes... Me puse a limpiar y poco a poco me fuí olvidando del tema, la casa se empezó a inundar de la luz de la mañana. Caramba, habíamos madrugado realmente, miré el reloj del salón y vi que solo eran las 8 y que en esa mañana de Sábado, ninguno de los vecinos de mi bloque habñia subido las persianas todavia. Casi sin quererlo, y con la mente ocupada pensando en las persianas de los vecinos, me acerqué a la ventana del salón para comprobar si nadie se habia levantado todavía cuando mis ojos se toparon con la ventana de la cocina de mi vecina... Lo que ví, me hizo parpadear varias veces, pero os lo juro, era una imagen digna de una película X.

En la cocina, mi hijo estaba follandose a la vecina, pero no follandosela de cualquier manera, sino que la estaba penetrando mientras ella tenia una pierna en el suelo y la otra subida a alguna cosa, un poco más baja que el borde de la ventana y que yo no conseguía ver. Mi hijo estaba por detras, mientras la vecina se inclinaba un poco para adelante, con las manos apoyadas en el borde interior de la ventana y esas enormes tetas bailban libres de sujetador mientras las embestidas de la polla de mi hijo le dibujaban una mueca de placer en la cara. No se podñia escuchar anda, pero apuesto a que los gemidos deberían de ser increíbles. Sus pechos eran hipnotizantes, tenian unas pequeñas estrías desde el cuerpo hasta media teta, pero al llegar a su pezon estaban lisas y tersas. Le colgaban mucho, quizas de pies y sin sujetador le llegasen cerca del mbligo, pero qes que realmente eran enormes. Se movian al ritmo de la follada subiendo casi hasta su barbilla y descargando contra su estómago. Las caderas se movian al compás de las de mi hijo, loque me hizo pensar que la mujer sabía lo que se hacía. Por detrás el rostro de mi hijo era un poema, con loos ojos cerrados disfrutaba de la sensación de tener la polla en un coñito húmedo. apretado y acompañado de un culo al que follaba por detrás, lo más probable escuchando el ruido que hacen los cachetes al reventar los incipientes abdominales de mi hijo.

Como pude me escondñi detrás de la cortina, para nada querñia que ninguno de los dos levantase la mirada y descubirese a la vecina/madre mirandolos como follaban. Mi cabeza no respondñia, la conciencia m ehabia abandonado, estaba disfrutando de una imagen realmente erótica y en ningun momento pensé que el que estaba allí era mi hijo, sangre de mi sangre y al que habia cuidado toda su vida. En ese instante el era un macho dominando a una hembra y yo una mera espectadora, que sin pensarlo (os juro que no lo pensé) deslizó su mano hasta el la goma que sujetaba los pantalones de mi pijama, ni un centímetro más allá, pero que luego me hizo pensar si hubiese sido capaz de masturbarme viendo a mi propio hijo reventar a la vecina.

La escena cambió rapidamente, Fernando no pudo aguantar mucho más ese bamboleo, menos para una persona que estaba perdiendo la virgindad en ese instante. Como pudo bajo la pierna de la vecina de donde la tuviese subida y la obligo a ponerse de cuclillas. Agarró su pelo como haciendo una coleta y de un fuerte y quizás doloroso tirón, hizo que la cabeza de la vecina se deslizase para tener de frente el pene d emi hijo. Esto no va ser como otros relatos inventados, en los que las pollas miden 21 centímetros cuando menos, si no que la herramietna que tenñia mi hijo era normal; muy común en la media española. Ahora que la conozco bien (aunque no quiero adelantar acontecimientos de esta historia) se que tiene como 16 centímetros y es de un grosor normal. Lo mejor son las venas que la recorren, duras y que se notan durante los primeros momentos de la follada, cuando la vagina nota todo.

La cabeza de mi vecina, colgando de la coleta que mi hijo agarraba como un animal, se acercó vorazmente al miembro de mi hijo. ella abrió la boca y se metio toda la polla hasta adentro. Su barbilla se fue hasta los huevos de el, y vi como su garganta no estaba preparada para esa bestialidad, que a mi me ha costado años y años controlar. Estaba claro, el vicio la podía, queria esa polla desesperadamente taponando cualquier agujero de su cuerpo, incluida la boca. Relajó la maniobra, sacó un poco el pene y su cara se recompuso de nuevo. Con una mano empezó a masturbar a Fernando, mientras que la otra se perdia en sus tetas, pellizcando sus pezones y retorciendolos hasta una postura que a mi me haría daño. Los estrujo tanto que se pusieron un poco morados mientras no paraba de masturbar a mi hijo, qeu cerraba los ojos y alzaba la cabeza al cielo, con la boca entreabierta (supongo que gimiendo). Cada vez más la bruja fue retirando la boca de la polla hast aque solo sus labios se cerraban alrededor de la dabeza de la polla de mii hijo. La verdad es que supongo que yo de estar así hubiese jugado con la lengua en la punta de su polla mientras le masturbaba, pero yo no era de esas, yo me la comía hasta adentro, muy adentro, nunca la chipaba así. De repente la mano de mi hijo se empezó a mover espasmicamente, tironeando del pelo a la zorra de mi vecina que no apartó la boca de la pola de Fernando hasta el último mmomento, en el que el último chorro de semen se escapó de sus labios y fue a parar a toda su cara de puta. Aterrizó en su ojo mientras ella hacía una cosa que me anoté mentalmente sin ni siquiera saber que lo estaba haciendo. Abrió la boca mirando a mi hijo, mostrandole todo su trofeo, toda su corrida caliente y grumosa, que olí a sal y a humedad; la corrida de un ho,bre que nunca antes habia hecho otra cosa que correrse en su mano. Saco la lengua, que se notaba empapada de semen, la metio en la boca y acto seguido la cerró; para tragar de golpe toda la leche de mi hijo; excepto esa mancha que habia cabado en su ojo y que ahora se deslizaba lentamente por su mejilla, arrastrando todo el maquillaje de su delineador de ojos, haciendo que pareciese una auténtica puta, con la cara corrida, tanto de semen como de maquillaje.

En ese preciso momento me aparté de la ventana, ahora si que corría riesgo de que me viese cualquiera de los dos. Con la mente totalmente cegada por loq ue acababa de ver, huí del salón, me metí en la cocina y me sente en frente de la encimera sin pensar en nada, pero lentamente comprendiendo que en mi pantalon del pijama notaba cierta humedad. Me miré, una terrible mancha se apoderaba de toda mi ingle. Sin acabar de comprender la realidad de la situación me di cuenta del terrible calentón qeu tenía, de lo mojada que estaba, de lo cerca que habia tenido la mano de mi coño y de lo bien follada que habia quedado la vecina... Tenia el estomago lleno, ya no necesitaría desayunar... Hide full description

Fuí a avisar a Fernando, que estaba recién desayunado y se ponía a estudiar ya, me miró con cara de desagrado, entiendo que no le apeteciese ir a casa de la bruja ahora, pero seguro que tardaba poco en arreglarlo o se daba por vencido rapidamente. Se vistió con su chandal y una camiseta y se fué a la puerta de la vecina, yo le escuché llamar a su timbre y cerrar luego la puerta de casa. Me asomé a la ventana del salón apra ver la de su cocina y descubrí como en diez minutos la mujer habia cambiado totalmente. Desde que acabamos de hablar en la puerta de casa, le había dado tiempo a peinarse, pintarse la raya en el ojo, cambiar la bata por una camiseta de publicidad, bastante justita y... Show full description

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